sábado 6 de febrero de 2010

Marilyn inédita


Adoraba a los hombres mayores que ella, y, sobre todo, a los intelectuales...

miércoles 20 de enero de 2010

Simpsons: veinte años no son nada

jueves 31 de diciembre de 2009

Fin de año


No nos hagamos buenos propósitos, que luego no los cumplimos y queda feo. Mejor disfrutemos de lo que nos rodea y pensemos en lo que queda por venir. Un amigo siempre me dice que las cosas siempre pueden ir a peor, así que debemos contentarnos con lo que tenemos.

Gran 2010 a todos :)

sábado 26 de diciembre de 2009

Merry Xmas!

martes 15 de diciembre de 2009

Colette


"Ríase todo lo que quiera, pero si no quiere envejecer, llore sólo lo necesario"

viernes 4 de diciembre de 2009

Y luego me preguntan qué tiene esta tierra para que yo quiera quedarme... Pues mucho arte.

sábado 28 de noviembre de 2009

Final alternativo a "Los Soprano"

Hace tiempo redacté este texto para un concurso. Acabo de encontrarlo, y, aunque no es gran cosa, he pensado en compartirlo en el blog. Sólo funciona con los fans de la serie, claro está.



Tony, Carmela y AJ disfrutan de unos aros de cebolla mientras escuchan un antiguo éxito de Journey sentados en la mesa de una cafetería con bastante solera en el barrio. Tony se siente feliz en ese momento de sosiego en que parecen una familia normal, de ésas que trabajan en algo legal y no esconden fajos de dólares ni pistolas de todos los calibres. Los problemas, quizás, son los mismos para todas las personas en ciertos aspectos, pero sin duda no todos temen, como el jefe Tony, a cualquiera que entre en un restaurante con aspecto de distraído. Es el precio que debe pagar un tipo como él.

Justo cuando espera la llegada de Meadow, que está entretenida en la puerta del local con sus escasas dotes para aparcar el coche, asoman dos tipos negros que repasan hasta el último rincón del sitio con aire de desinterés y chulería. Sin duda su presencia despierta el sexto sentido de Tony, quien mantiene la compostura para que Carmela no se percate de que está alerta; “¿no puedo estar tranquilo ni un minuto?” piensa el Jefe con tristeza, recordando en ese instante una idea hamletiana: cuando el rey duerme ha de tener un cuchillo cerca, pues las propiedades provocan celos y envidias. Él es el rey de New Jersey desde hace un tiempo y tiene obligaciones con sus súbditos, con su familia y con el resto de compañeros del negocio. “No hay tranquilidad, pues”.

De pronto entra Meadow por esa puerta de cristal llena de anuncios de comida y menús, con una cara de frustración y cansancio fruto del largo día que lleva encima. En cuanto huele los deliciosos manjares de estilo americano que han pedido sus padres esboza una amplia sonrisa y se apresura a quitarse la chaqueta para adherirse al disfrute familiar. AJ le hace el típico chiste machista bien aprendido de su tío Paulie y ella le contesta con un feo gesto que Tony, en el fondo divertido, se apresura a criticarle. Ella se levanta para ir al baño a lavarse las manos y, mientras se aleja contoneando su cuerpo ya no tan adolescente, el gran jefazo para sus pulsos para observar lo bella que es su hija, ya no tan niña por mucho que él no quiera; “Será médico, o abogada, o lo que quiera, joder, ¡qué más da! Será maravillosa. Es una Soprano”, piensa Tony con una sonrisa bobalicona y convencional mientras Carmela, conocedora de la relación freudiana padre-hija, asiente complacida y pensando en lo que desearía recibir de Tony la mitad de lo que él le da a Meadow… “Celosa de mi propia hija, no puede ser, por Dios” reacciona algo avergonzada de sí misma.

Mientras tanto, en el baño, Meadow cierra la puerta con el grasiento pestillo y saluda al chico negro que ha entrado cinco minutos antes que ella con un gesto desabrido y cara de circunstancias.

- Tu padre me tiene vigilado.

- Ya lo sé, y lo siento, es que la doble vida que llevo no me deja mucho tiempo para esta mierda y necesito aprovechar hasta el último minuto. ¿Cuánto me traes esta vez?

-Poco, la maldita policía nos está tocando los huevos más de la cuenta con lo del tipo que apareció en el río, por lo visto alguien nos vio tirarlo desde lejos y nos ha reconocido, como me entere de quién es ese hijoputa me voy a encargar de que termine en el río también…

-Hey, controla tu lenguaje, que estás hablando con una dama- contesta Meadow riéndose y cogiendo el mugriento sobre –Ya sabes que no te puedes permitir que yo me altere porque entonces me puedo enfadar, y tú no quieres ver a una Soprano enfadada con una Glock 19 debajo de su falda, ¿no?

El chico se pone nervioso y sonríe, a sabiendas de que debe salir del baño antes de que el asunto empeore. Una chica como ella no le asusta demasiado, pero pensar que Tony aparezca y lo vea en esa situación hace que le tiemble todo el cuerpo. Así pues, se da media vuelta, sale aparentando tranquilidad y se sienta en la barra con su amigo, quien se ha tomado la libertad de pedirle una cerveza mientras le observa con el gesto serio.

Meadow se atusa un poco el pelo frente al espejo del aseo, recupera el gesto aniñado que tanto emboba a sus progenitores y se dirige a la mesa donde están ellos sentados para llenar el vacío que han creado tantas horas de trabajo a escondidas. En la vieja gramola suena My Girl, de los Temptations. “Si mi padre supiera de mi trabajo y se enterara de que lo utilizo a él para amenazar a mis chicos… No, mejor que no sepa nada, al menos por ahora” reflexiona Meadow al saborear sus primeros aros de cebolla….